Antes de nada, queremos agradecer a todos los participantes su asistencia y su colaboración.
Gracias también a los que ayudaron a que todo saliera bien: los que se encargaron de recoger balones y dárselos en bandeja al tirador, los cámaras de vídeo (dos, nada menos), el honorable Alberto del ilustrísimo Colegio de Anotadores de Canadá, el entregado público, que aplaudió a todos los participantes…
Por fin, gracias al C. B. Treboada por ceder “su” pabellón para celebrar el concurso de triples. Lo que ellos no saben es que todo esto era una estrategia para impedir que entrenen antes de nuestro enfrentamiento del fin de semana que viene. Ahora ya podemos decirlo y recrearnos en lo maquiavélicos que somos.
Después de dar al César lo que es del César, vamos al turrón.